MAGALÍ FONTANA: ENTRE LA SORPRESA Y LA
ADMIRACIÓN EN UN RECITAL REDONDO
La joven intérprete de tango Magalí Fontana abrió la temporada de filin-music el pasado sábado día 12 de noviembre en el Aula de Cultura de Collblanc. De su notable calidad y madurez artística e interpretativa daba noticia su CD Sueño de adoquín, el tercero de su carrera tras Tango te quiero cantar (2000) y Tangos... Y con mucho amor, (1998). Un trabajo, Sueño de adoquín, en el que se alternaban piezas clásicas como Por una cabeza o El choclo con otras menos conocidas y donde destacaban, además del piano y la dirección de Mingo Scalenghe (piano y dirección), la madurez artística de Fontana.
De su experiencia en el ámbito del tango daba fe su amplia trayectoria y la diversidad y categoría de los escenarios donde ha llevado su concepto del tango, no sólo en Argentina si no también en Europa. De su profesionalidad y entrega dio testimonio ella misma sorprendiendo a propios y extraños en un recital redondo en el que, a través de un cuidado repertorio que recorría la historia del género, dejó claras las razones por las que Magalí Fontana tiene ya un lugar propio como intérprete en el tango contemporáneo.
Las bazas a su favor son un trabajo vocal admirable y lleno de matices, ideal para transmitir el sentimiento, y una dicción impecable. Cualidades realzadas por una presencia escénica sorprendente, algo que contrasta con la fragilidad de su figura y, sobre todo, con la entrega propia de la notable artista que ya es. Un conjunto de cualidades que, con el tiempo, sin duda no van a dejar de crecer. La sensación del público al acabar el recital era de admiración y de sorpresa. De admiración porque es difícil no admirar tanta fuerza y entrega; de sorpresa porque, aún conociendo su trayectoria, es muy distinto leer un programa de mano a ver cómo eso se plasma en un escenario.
Luis Fernández Zaurín, periodista y crítico musical.
Autor entre otros de Camarón, biografía de un mito y Biografía de la Trova.
Noviembre de 2004.